viernes, 13 de agosto de 2010

Hasta pronto California

Después de tres semanas de viaje por los estates, en las que os hemos estado mostrando una pequeña parte de todo lo que hemos visto, ahora es el momento de escribir una despedida hasta la próxima aventura por el globo.

Nos falta por contaros la ruta hasta llegar a la bahía de Monterey, en la que sin esperarlo, nos encontramos con una playa en la que residía una colonia de elefantes marinos, una auténtica experiencia observarlos en su medio natural; son realmente enormes y verles moverse lenta y pesadamente sobre la arena, no tiene precio.
Y de nuevo en la carretera, por toda la costa, para llegar a Monterey, en donde estuvimos dos noches, para así poder disfrutar de una expedición al mar realmente alucinante, en la que vimos los auténticos monstruos marinos...las ballenas. Conseguimos ver ballenas azules y ballenas barbudas. La verdad es que nunca habíamos imaginado presenciar tan precioso espectáculo. Nos adentramos en el mar más de media hora en barco hasta una zona en la que suelen estar. Allí nos íbamos moviendo al son de sus desplazamientos siempre manteniendo una distancia prudencial, y cada 10 o 15 min teníamos la suerte de verlas salir a respirar y a comer, con lo que podíamos ver sus fauces. En otros ratos ratos simplemente las veíamos nadar y divisábamos todo el lomo sobre el mar. Mientras volvíamos a puerto, nos miramos la una a la otra y sólo podíamos ver la cara de idiotas que se nos había quedado en el rostro, no podíamos dejar de sonreir, ¡¡¡qué dos horas más emocionantes pudimos vivir!!!.
Después de un buen café para templar el cuerpo, nos pusimos rumbo a Point Lobos. Vaya día de grandes momentos. Point Lobos es una reserva natural, a 10 millas de Monterey, en la que también puedes ver la vida salvaje de leones marinos y focas, en un enclave muy chulo.

Ya al día siguiente, en ruta con destino San Francisco, pasando por Santa Cruz. Seguro que todos tenéis en el recuerdo alguna peli en la que aparece un 4 de Julio con fuegos artificiales desde un parque de atracciones en la playa, pues esto es Santa Cruz, eso sí, con un campus de la universidad de California, que visitamos, en mitad del bosque. Esther se hizo fotos, aunque no viera a la Haraway.

Y ya en San Francisco de vuelta por dos días, para terminar de ver Oackland (cuna de los Panteras Negras), últimas compras y hacer balance del viaje.

Para nosotras ha sido un placer ir recordando cada poco tiempo, en este blog, todo lo vivido por la carretera. Esperamos que os haya gustado leer nuestros relatos y que nos sigáis en próximas aventuras.

Un saludo a todos nuestros seguidoros y a los que nos seguirán.

BB y Mayoko.

martes, 10 de agosto de 2010

Grand Canyon y la Ruta 66

Desde que salimos de Las Vegas hemos estado muy ocupadas. Primero de camino a Grand Canyon cambiamos de estado y pasamos de Nevada a Arizona. Allí aterrizamos en Williams, un pueblo/ciudad a unas 60 millas de Canyon, que forma parte de la mítica Ruta 66. Allí pasamos un par de noches en un motel bastante barato y no demasiado cutre y lo establecimos como punto de referencia en nuestra visita al Cañón.
Sobre Grand Canyon es dificil escribir, describir, explicar las imágenes que se agolpan en la mente a toro pasado, las sensaciones que causa una naturaleza tan brutalmente hermosa. En mi caso se mezclan además otras sensaciones no tan agradables que sabía que seguramente la visita al Cañón me suscitaría pero que no sabía hasta que punto me afectaría:Vértigo!!!
Es difícil explicar como puedes tener una sensación similar... estar convencida de que estás ante el paisaje más hermoso, más brutal, ante el paisaje en el que tomas conciencia de lo pequeña e insignificante que es una persona (en este caso yo) y lo magnífica que es la naturaleza, capaz de dibujar un entorno como ese; pues bien, al tiempo esa sensación se mezcla con vértigos, miedos antiguos y nuevos, impotencia... resultado final: Ataque de ansiedad incapaz de controlar en un salto al vacío de 2000 metros. Esto a los 10 minutos de llegar al Canyon. Afortunadamente perseveré, sobre todo gracias al apoyo y a la paciencia de BB y al final del día pude hasta asomarme al borde del Canyon desde el Yaqui Point, uno de los muchos puntos de observación de la margen sur del Canyon; desde aquí vimos la puesta de sol y de nuevo me asaltaron las lágrimas, esta vez no por la ansiedad sino como la única forma de expresar las emociones que la vista provocaba. Tengo grabadas en mi memoria las imágenes, los tonos rojizos primero, rosados después y finalmente morados que provocaba la luz del sol apagándose, poco a poco, sobre las crestas de Grand Canyon.

La vuelta a Williams despues de este intenso día aún nos deparó una nueva sorpresa a las pocas millas de salir, atravesando la boscosa carretera con la noche ya cerrada divisamos a lo lejos una figura cruzando... BB va frenando y cuando nos acercamos vemos que es un enorme ciervo con una cornamenta impresionante, que cegado por las luces de nuestro coche se aparta lentamente de la carretera y se sitúa a menos de un metro del borde en el arcen pasamos tan cerca de él que casi pudimos tocarlo, que grande y que hermoso era, y menos mal que decidió apartarse!!!

En Williams nos comimos las costillas de res más ricas del mundo, en un lugar con mucho encanto, mítica parada de la Ruta 66 y con música en directo ¡Vamos, de lujo!
El día de nuestra partida Williams amaneció diluviando, mal augurio para las más de 500 millas que nos esperaban; afortunadamente, la lluvia cesó al poco de ponernos en ruta y pudimos disfrutar y padecer tan largo trayecto que nos llevó hasta Santa Bárbara (Carpintería, para ser más exactos) pasando por Los Ángeles (aunque testimonialmente) o mejor dicho por sus atestadas autopistas, ni siquiera vimos las letricas de HOLLYWOOD...

Después de todo el día viajando, cambiando varias veces de paisaje y de clima, los tonos verdes de la campiña cercana al Cañón, el desierto de Mojave (con platillo volante incluido), las autopistas de LA y la costa hasta Santa Bárbara llegamos tarde, muy tarde (para lo que por aquí se estila) a buscar motel. Con toda la zona al límite de ocupación despues de unas cuantas "no vacancy" encontramos habitación en el Motel Casa del Sol... bonito nombre para un antro en el que cada vez que ponías un pié en el suelo era para matar una cucaracha... argggg, eso si, tenía un yacuzzi dentro de la habitación y un vecino al que después de tener que escuchar follar, tuvimos que oir roncar como un oso... que asco!!! menos mal que nos llevamos los tapones!!!

Desde aquí salimos zumbando con el biquini puesto y dispuestas a disfrutar de nuestro primer día de playa, pero para nuestra desilusión amaneció frío y nublado, así que carretera y manta hasta Morro Bay y de paso varias instrantaneas de la Hwy 1 que también quedarán en la retina, con playas salvajes y perdidas y los primeros acantilados brumosos de esta hermosa costa; por último Morro Bay, una localidad pequeña de pescadores y turismo moderado y tranquilo, su gran piedra sagrada frente a la bahía y sus leones marinos tomando los últimos rayos de sol en el embarcadero.
¡Qué gusto!
Mayoko

viernes, 6 de agosto de 2010

...Living Las Vegas?

Primero, antes de contar nuestra experiencia en Las Vegas, os quiero contar el impresionante viaje que recorrimos a través del Death Valley para poder llegar a "Sin City".
Nunca me podía imaginar que un lugar tan insólito, árido, muert
o y silencioso me pudiera sobrecoger y gustar tanto, siempre había pensado que la naturaleza viva me impresionaba más, pero estaba totalmente equivocada, conducir a través de la única carretera que atraviesa éste "Valle de la Muerte" ha sido una de las experiencias más alucinantes que he podido vivir.


Y ahora ya podemos entrar en otras cuestiones, como por ejemplo, La Vegas, esa megaciudad con un enclave único, sí, muy bonito el lugar, pero agüita. Está metida en un gran valle desértico, con un calor que te cagas, que ronda los 110ºF, unos 43,3ºC a la sombra (que no la hay) y que entre el suelo y el viento ardiente que sopla que se las pela de rápido, la sensación térmica es como de unos 48 graditos nada más, eso para empezar...para seguir, me quedo corta si vuelvo a repetir que es la megápolis del oro del que cagó el moro y el cartón piedra.
Es una ciudad llena de "freakis y lossers", puede parecer un tópico, pero la realidad supera la ficción, a cada paso te cruzas en un casino de tres al cuarto con un tipejo al estilo Torrente o a una abuelilla llena de oros echando a las tragaperras o a una pareja de cincuentones alcoholizados apostando en la ruleta. Pero lo que no esperábamos encontrar eran familias enteras de todo pelaje y condición, con tres niños que no paraban de corretear por todo el hotel-casino mientras sus padres hacían juego.
Después de dos días y medio acabamos hartas de tanta ludopatía y luces de neón. Conclusión, como broma está bien, para ir a pasar un día, pero creo que no volveremos nunca.

Y una nueva mañana por delante de carretera y paisajes de impresión para disfrutar, hasta llegar a Williams, desde donde os escribimos. Un pequeño pueblo mítico de la Ruta 66, lleno de moteles de toda índole, en el que nos han aconsejado un lugar para cenar con live music y en el que nos hemos tomado el mejor costillar de ternera de nuestra vida.

Mañana visitaremos Grand Canyon, ya suponemos que será impresionante, así que ya os contaremos lo que allí veremos.





lunes, 2 de agosto de 2010

On the Road

Carretera y manta desde Napa hasta un pueblecito cercano a Yosemite, curioso fué llegar a Jamestown, pequeño pueblo que conserva toda la estética de "la fiebre del oro". Todavía nos queda el recuerdo en la retina de un lugar que huele a 1850, casonas de colores variopintos descascarillados por el tiempo y con pequeños porches en los que el sheriff no tiene nada mejor que hacer que, desde su silla en el porche, seguirte con la mirada calle arriba y calle abajo (porque el pueblo no tiene nada más que una calle, claro). Así llegamos a Willows House, un pequeño bar en el que una señora encantadora te dá la bienvenida con una jarra de café "aguachirri" que no para de rellenarte, eso sí, uno de los mejores sitios en los que hemos comido, asi que, repetimos también para desayunar los dos días que estuvimos en Jamestown.
En cuanto al hotel, no tenía desperdicio, éste sí que olía a rancio, pero de verdad, las alfombras y los muebles parecían que no los habían cambiado desde tiempos inmemoriales, era como una gran casona de muñecas.

Punto de partida para visitar Yosemite, nos calzamos nuestras mejores ropas de andar y....toma ya, no habíamos ni empezado la ruta, cuándo BB se tuerce el pié y se hace un esguince, era para verla, medio llorando del dolor y Esther pidiendo ayuda, en algo menos de 10 min llega una patrulla de los Rangers para socorrernos, luego una ambulancia y para la clínica de Yosemite. Allí nos atienden muy amablemente, eso sí, al salir, pasa primero por caja no se te vaya a olvidar...y estacazo al canto por la tontería, y menos mal que sólo fué un esguince pequeño...en fin, algo para recordar.



El esguince de BB y
" El Capitán" detrás

Y después de ese día tan a contrapié, nos merecíamos uno digno de recordar, y ese ha sido hoy. Todo por carretera, pero vaya lugares. Atravesando todo el bosque de Yosemite, en medio de un paraje increíble, hemos podido ver algún que otro cervatillo.
Luego el subalpino de Yosemite, con sus neveros y lagos que están a 9000 pies (ahora no sé en metros).
Y para terminar, uno de los parajes más insólitos, impresionantes e inmensos que hemos recorrido hasta ahora, toda la zona anterior al Death Valley, un desierto, un valle que no llegas a alcanzar su fin con la vista, un lugar que te deja sin palabras, lo único que hay es una carretera que lo atraviesa y de vez en cuando, un pueblo con un pequeño oasis de plantas que sólo tiene esa calle....éste es el verdadero Western....ésta es tierra de nativos americanos....ahora empiezo a entender muchas de las razones por las que no querían dejar sus tierras y porqué el hombre blanco se las arrebató, no tenían derecho.


Camino al Death Valley, Ca

BB.

viernes, 30 de julio de 2010

De vinillos por Napa

Parece cómo si los días días diesen para mucho, ayer condujimos desde Santa Rosa (cerca de Sonoma) hasta Napa, y nos dió para todo, desde perderse por las calles de la ciudad (típica americana de gran extensión de casas unifamiliares con jardín exterior y que si pasase un huracán...adiós ciudad). También visitamos una "Teasted Room" o "Sala de Cata", por un módico precio de a 25$ por persona, te dan a probar seis tipos de vinos (a elegir como quieras entre blancos y tintos), la verdad es que los vinos californianos están bastante buenos. Luego nos fuimos a una especie de bar-restaurante-tienda especializada en vinos y quesos y allí por otro módico precio catamos tres vinillos más con sus quesos respectivos....muy buenos, la verdad.

Total que nos fuimos a eso de las 5 al hotel, con un puntillo muy agradable, eso sí, como no habíamos comido nada, nos subimos un super perrito a la habitación, por eso de no tener el estómago vacío.
Después de descansar un poco, y esperar que se pase "el puntillo", cojimos el coche hacia un lugar que nos recomendaron....una pasada, era un restaurante para intectuales, jejeje, carete de la leche, pero mereció la pena, una casa muy guapa, en medio de una colina rodeada de viñas y con unas vistas de todo el valle increíble, asi que como llegamos al atardecer, vivimos un momento único, tomando de nuevo un buen vinito blanco.

Valle de Napa

En fin, que ayer a lo tonto, pasamos un día entre viñas, catando buenos vinos, visitando la zona de las bodegas, todo ello rodeadas de gente "snob" muy agradable (porque aquí todo el mundo entra en seguida en conversación y nos dá palique), así practicamos nuestro "inglis".

Y mañana, en super ruta hasta Yosemite, dónde nos esperará una buena caminata pasado mañana, y a ver si con suerte podemos ver un oso. Os contaremos.

jueves, 29 de julio de 2010

Travelodge Inn, 1er Motel

Buenas noches,
Desde nuestra última entrada han pasado ya tres días tan intensos que no hemos tenido tiempo de escribir una línea. Esta noche, aunque cansadas queríamos compartir algunas experiencias con vosotros.
El título del post hace referencia al motel de carretera cutre desde el que estamos emitiendo en este momento, aunque a decir verdad, todo es cutre menos el precio, joder que caros son los iu-es-ei.
Nuestros días en Frisco han concluido, por ahora. Allí visitamos los míticos barrios de Castro, - ¡con una bandera arcoiris más grande que la de Colón! - Mision, cuyos murales son una auténtica pasada y de los que el barrio está lleno. Ayer estuvimos en Berkeley - como soy muy pesada era una visita que no podía faltar - y la verdad es que nos moló bastante y volvimos cargadas de todo tipo de objetos de merchandaising de la universidad ¿Estudiaré alguna vez allí?. Por la tarde cogimos el "trenecito chucu-chucu" familiarmente conocido por "cable car" y por fin amortizamos nuestro muni - un pase de tres días de transporte por Frisco que cuesta una pasta y usamos poco.
La verdad es que el recorrido por la ciudad en Cable Car es alucinante, subiendo y bajando las cuestas que se las traen, no sabemos cuál es el porcentaje de desnivel pero debe rondar el 17% - vamos que ni Contador - pues a todo esto, lo mejor es que hay un montón de ciclistas en la ciudad, yo creo que se dopan, fijo.
Hoy comenzamos nuestra ruta por carretera, en primer lugar consiguiendo un coche de alquiler, tarea no tan fácil como pudiera parecer; siguiente paso, pon a BB al volante de un todoterreno automático y suéltala por esa bendita ciudad vertical - parecía que se estaba examinando del práctico - y para seguir atraviesa el Golden Gate con el pánico de Esther a las alturas. Finalmente, ninguna de las tres cosas fueron para tanto, BB se acopló más o menos rápido al todoterreno y Esther sólo panicó a la entrada del puente. La ruta se inició con las maravillosas vistas de San Francisco desde la orilla norte del Golden Gate, continuando por Sausalito, pueblecito costero de gracioso nombre y pijos a tutiplén; desde ahí un corto recorrido para bajar a ver las secuoyas de "Muir Woods", de más de 1000 años de antigüedad y alrededor de 50 metros de altura, de madera roja veteada que causan una honda impresión, tanto que hay más de uno por el bosque suelto que entra en éxtasis y parece que se cayeron en la marmita de los tripis ...
Antes de llegar aquí, al gran motel Travelodge Inn, hemos pasado por Sonoma (que no Sodoma) que viene a ser algo así como el paraíso del jubileta yanquee adinerado, todos los hoteles se anunciaban como: "Fortalece tu mente y tu espíritu" y todos tenían Spa incluido, como podéis imaginar, barato, lo que se dice barato, no era. De ahí que hayamos dado con nuestros huesos en este Travelodge Inn, que como os contaba al principio "in" tampoco es, pero nos hace el apaño para poder visitar mañana toda esta hermosa región de los viñedos, visitar a la Chaning en Falcon Crest y no tener que conducir después de la cata de vinos.
Ahora cortamos y cerramos y en otro rato seguimos contando, que ya no da el cuerpo para más.

En ruta

lunes, 26 de julio de 2010

Un líquido pa´la carcoma...y sin maleta

Nos las prometíamos muy felices en Boston, esperando enlazar en un par de horas con el vuelo rumbo a San Francisco, cuando empezamos a ver retrasos en nuestro vuelo por las pantallas. Nos armamos de paciencia y nos dispusimos a esperar...lo que no imaginábamos era que la espera se prolongaría tres horas más, según megafonía, "disculpen las molestias, pero el avión ha sufrido un retraso a causa de un derrame de un líquido en uno de los 4 baños; el avión no saldrá hasta que no esté completamente limpio", a lo que Esther panica pensando que lo que se ha estropeado es uno de los motores, y ahí llega el momento de la segunda toma de Lexatines.
Después de seis horas más de vuelo, conseguimos aterrizar y nos encaminamos a la zona de maletas. ¿Alguna vez os habéis preguntado, mirando todas esas maletas salir de la cinta transportadora, qué cara se te pondría al ver la tuya en último lugar, cuándo ya no queda nadie?, pues peor cara se te queda cuando después de 26 horas de viaje, ni siquiera es la última maleta, porque te la han extraviado, sí, sí, extraviado.
Así que, sin maleta de Esther, un taxi y al hotel a dormir.

Lo mejor es el despertar y saber que por lo menos hemos llegado bien, y que ya estamos en Frisco, con un hambre increíble nos recomiendan uno de los lugares más guapos en los que tomar un desayuno a la americana, el lugar no tiene precio, lleno de radios
de la época, sillones de sky y con un clásico de los 50 en medio del restaurante, increíble.


Y después de empezar de buena mañana, a patear las calles...qué mejor que salir pensando que hace un buen día de sol y encontrarte, después de una hora andando,que la brisilla marina de la bahía corre, nada más y nada menos que a 30 kms/h...¡menudo pelete!, y sin nada que ponerse encima.

Pero bueno, no penséis que todo son contratiempos, que ya hemos recuperado la maleta y nos lo estamos pasando muy bien, ésto sólo han sido las peripecias del primer día.

Hoy también hemos estado en Chinatown, que si vimos hace poco el de Londres y nos gustó, éste no tiene nada que envidiarle, es impresionante verlo ocupando toda una colina, es enorme.

Como no podía ser de otra manera, hemos visto pasar los típicos tranvías, que son super bonitos, aunque el viajar en ellos nos lo hemos dejado para otro día, que hoy ya estamos muy cansadas, asi que sin más que contar por hoy, os dejamos con la primera entrega para que vayáis leyendo sobre nosotras.

Mañana más.